Es tiempo de cuaresma, tiempo para la conversión y el perdón, tiempo de mirar la viga de nuestros propios ojos y no la paja del otro, tiempo para la reflexión y la oración, pero sobre todo tiempo de acercarnos a Dios en los cuarenta días previos a la celebración de su pascua.
Roguemos Nuestro Padre Jesús Nazareno que nos fortalezca para que, iluminados por el Espíritu Santo, deseemos llegar a la Pascua con un corazón contrito y humillado, pero afianzado del amor de Cristo que resucitó por nosotros y nos ha ganado la vida eterna.
En este tiempo de austeridad, Nuestro Padre Jesús Nazareno luce la túnica “mora” con la que los hermanos procesionamos cada mañana de Viernes Santo, así mismo estrena corona de espinas natural donada por una familia devota de nuestra imagen titular.
El Niño Jesús también estrena túnica igualmente donada por hermanos de la cofradía, una túnica que al igual que la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, es la propia vestimenta de cada hermano morao que cada Viernes Santo procesiona por las calles de Daimiel.
Nuestra madre y Virgen del Primer Dolor también ha sido ataviada por su camarera y vestidor de hebrea para dar inicio a los días previos al triduo pascual.
Que estos días sean signo del amor y fraternidad con dios y sean el inicio de una nueva Semana Santa esperada por todos los cristianos y hermanos moraos.
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