Daimiel volvió, tras seis años desde el pasado 2019 a besar la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, un beso que se ha hecho de esperar y nos hizo emocionarnos a todos, pues tras muchos meses de esperanza, una pandemia que ya parece lejana y largas horas de cola, mas de un millar de feligreses agradecían, pedían y oraban ante la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
La tarde dio inicio a las 16:00h. con la bajada desde su hornacina, para posteriormente ser cambiado de túnica por sus encargados, mientras tanto, el grupo joven de la cofradía daba lectura a las estaciones del Vía Crucis, unas lecturas que preparaban a los presentes para vivir intensamente esta Cuaresma, que ya avanza en el calendario. Pasadas las 17:30h. y cuando el “Niño Perdido” comenzó a sonar, la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hizo acto de presencia ya preparado con la túnica de procesión.
Tras este momento y hasta pasadas las 22:00h. de la noche, el entorno de la Iglesia de la Paz era un fluir de daimieleños y devotos de la Imagen, que no dudaron en esperar su momento, para besarlo, un beso que desde la cofradía quisimos conservarles, pues como anunciaba el video preparado días atrás; ¿Podemos conservar el valor de un beso?
De esta manera quisimos hacerlo llegar a todos los centenares de personas que acompañaron durante esta tarde de sol radiante a Nuestro Padre Jesús, pues a cada uno se le iba entregando un pañuelo que limpiaba ese beso ofrecido a la Imagen para conservarlo para siempre, para recordarlo cuando necesitemos, pues la FE siempre será la esperanza en nuestras vidas.
Dichos pañuelos fueron estampados con un dibujo de la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una imagen de un gran valor sentimental y artístico, pues es obra del dibujo cedido a la cofradía por D. Abraham Peña, al cual le agradecemos inmensamente su labor y su destreza para mediante trazos, conseguir que Nuestro Padre Jesús Nazareno refleje esa expresión que nos ilumina a todos.
Acompañado de su madre la Virgen del Primer Dolor, Nuestro Padre Jesús Nazareno fue ubicado en un altar peculiar para la ocasión, pues se simulo que Jesús avanzaba por el camino hasta llegar al monte calvario acompañado de su madre, que siempre tras él, estuvo protegiéndole. Mediante corchos, rocas, cortezas de árbol, flores y cirios el altar tomó forma y nos invitaba a orar y situarnos en Jerusalén hace ya mas de dos mil años, cuando caído avanzaba hasta el Gólgota para salvarnos.
Las notas musicales, interpretadas magistralmente por el trio de cuerdas MUSICORDAE hicieron que todos los asistentes mantuviesen la solemnidad del acto, pues marchas como “La Madruga”, “En vos Confío” o “Caridad del Guadalquivir” sonaban de manera excelente entre la penumbra del momento, el cual invitaba a la oración.
La tarde fue avanzando entre lagrimas de emoción, reencuentros y largas esperas hasta encontrarse con EL para que pasadas las 22:00h. Nuestro Padre Jesús Nazareno, fuera entronizado y preparado para iniciar los días de Septenario que ya nos anuncian que la Semana de Pasión cada vez se encuentra mas cerca.
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