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Contexto Histórico

CONTEXTO HISTÓRICO

El convento de monjas Carmelitas descalzas fue fundado por don Gonzalo de Oviedo Basallán “criado del Rey Nuestro Señor y guarda mayor de la dehesa de Zacatena”. La licencia fue concedida por Felipe II, el 2 de abril de 1599, y se instalaron las monjas el 28 de junio del mismo año en la casa del fundador, recibiendo mil ducados.

Así en los días finales de junio de 1599 (después de que el 7 de Enero de ese mismo año el general de la Orden, Elías de San Martín, aceptara la fundación) bajo el calor de justicia propio de La Mancha, ocho monjas carmelitas descalzas, llegan a la villa de Daimiel. Proceden de los Conventos de San José de Valencia (Inés de San Agustín, María de la Visitación, Isabel de la Visitación e Isabel de la Concepción), de Villanueva de la Jara (Elvira de San Angelo), de Cuerva (Francisca de San José) y de Malagón (Teresa de Jesús y Catalina de San Elías).

Acuden porque el hidalgo D. Gonzalo de Oviedo y Basallán, guarda mayor de la dehesa y montes de Zacatena, ha intentado que se hiciese este Monasterio y les ha prometido casa, celdas, huerta y hacienda, pero con la desdicha que la muerte le acontece antes de su llegada y por razones varias de la herencia, la fundación no puede llevarse a cabo. Con todo, las monjas no se van y ocupan unas casas que habilitan para convento como lo solía hacer Santa Teresa de Jesús. Dichas casas las sitúa Santos García Velasco en su Historia de Daimiel, en la esquina de la Calle Mínimas con la Plazuela de San Antón, casas en las que el día 22 de Julio de ese año de 1599 se expuso el Santísimo Sacramento, quedando hecha la fundación de la villa de Daimiel de Carmelitas Descalzas bajo la advocación del glorioso San José.

Previamente, en 1583, los padres Carmelitas habían fundado ya en Daimiel, en la Ermita de la Virgen de la Paz. En 1615 los padres se trasladan al nuevo Convento del Carmen, mayor y más adecuado a sus crecientes necesidades.

En el año 1615, al abandonar los frailes carmelitas la ermita de la Paz, ocuparon su lugar las monjas. En el año 1616, el Ayuntamiento de Daimiel donó a la comunidad carmelita el santuario de la Virgen de la Paz, “para que les sirviese de iglesia”. Anteriormente tuvieron su casa en la esquina de la actual calle de las Mínimas con la plazuela de San Antón.

En la donación del santuario de la Paz fundaron las monjas su derecho en los pleitos que sostuvieron con el clero de la Parroquia de Santa María.

En 1650 se construyó, a costa del Ayuntamiento, la actual iglesia, conservando el derecho de patronato, y según Hervás, lo concedió primero a los frailes y luego a las monas “para que la tuviesen por iglesia y atendieran a su conservación, reservándose todos los derechos de su patronato y permitiendo a la Cofradía de la Virgen de la Paz la celebración de su función anual”. El mismo historiador cree que los religiosos “hicieron dejación de esta su primera casa y buscaron otro nueva para verse libre de tan enojosas trabas”

En el año 1665 se dedicó el altar donde estuvo la Virgen del Carmen y que ahora ocupa Jesús Nazareno. Había una inscripción que decía:

“A Honra y Gloria de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, hizo este retablo don Alonso Sánchez Márquez, del hábito de San Juan, alguacil mayor perpetuo con voz y voto de la villa de Villamayor, uno de los cien continos hijosdalgos de la Casa Real de Castilla, en todos sus reinos y señoríos, por merced de Su Majestad el señor rey don Felipe IV, con seis sepulturas para sí mismo y el de sus herederos y sucesores perpetuamente para siempre jamás. Púsose en el año 1665”

En el año 1705 se tomaron cuentas al administrador de la Cofradía de la Paz, don Luis Antonio de Oviedo, por la “reedificación de dicha iglesia, sacristía, coro, tallado y dorado del retablo y levantar murallas, dilatada obra de cerrajería y otros muchos gastos que por excusar prolijidad no se mencionan. Estas cuentas de 1705 se incluyen en el apéndice documental. El mismo año se construyeron la portada de la iglesia y el pretil. De este mismo año data el retablo, hecho por Manuel Vázquez de Agrelos; lo doró Manuel Rodríguez, vecino de Toledo; las imágenes de Cristo, la Virgen y San Juan; del coronamiento de dicho retablo, las hizo el escultor de Daimiel, Ángel de Oliveros. Estas obras debieron dejar la fábrica del templo y del convento en el estado en que han llegado hasta nuestros días; no así las imágenes y el retablo que sea han perdido”

En 1917 escribía Bernardo Portuondo que “en la fachada Norte se conserva un arco de piedra, antiguo, cegado y empotrado en el muro; es rebajado, con cornisa y ambos elementos adornados de las características bolas”. Da noticia este cronista de una tabla pequeña con la cabeza cortada de San Anastasio, con una leyenda en latín explicando que su presencia expulsa los demonios. Afirma que en la clausura “no falta algún cuadro de mérito”

 

 

Nota: La bibliografía utilizada ha sido:

Libro: "Historia de Daimiel", autor: Santos García Velasco.

Artículo: "La arquitectura carmelita en Daimiel", Revista Oficial de Semana Santa 2010 autor: Placido Ángel Sánchez-Camacho.

Artículo: "La arquitectura del convento carmelita de Nuestra Señora de la Paz de Daimiel", Revista Espinas Nº 2, autor: Francisco Javier García Simal.

 

GALERÍA DE IMÁGENES: ERMITA DE LA PAZ


 
 
 
 
 

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